sábado, 21 de mayo de 2011

DON JOSÉ FORONDA, padre e hijo

En todas los pueblos y ciudades siempre han existido y existen ciudadanos nacidos o criados en ellos que, con el paso de los años,  bien porque ha hecho cosas importantes por sus pueblos o por sus méritos profesionales, han destacado convirtiéndose en personajes importantes  y famosos que han llenado de orgullo a sus convecinos y los han homenajeado dándole nombre a una calle, plaza o un simple callejón, cuando no, levantándole una estatua o poniendo una placa en la casa donde nació o vivió o dando nombre a una institución, escuela, museo o conservatorio, en fin, algo que demuestre el agradecimiento,  admiración o reconocimiento de su pueblo.
          San Andrés no iba ser una excepción, entre sus habitantes seguro que habría alguno, nacido o no en el pueblo, que pudiera reunir la condición de ser considerado como un hijo, aunque fuese adoptivo, teniéndole en cuenta como alguien importante salido del pueblo por el simple hecho de haber vivido en él durante un tiempo quedándole impregnado en su memoria recuerdos de lugares y personas que compartieran juntos, aunque fuera una pequeña parte de su vida.
          Posiblemente, en tiempos pasados, durante la etapa de colonización de la isla hubieron más de una persona, tantos nativos como conquistadores, que sobresalieron por algunas cualidades o por actos beneficiosos para el pueblo pero, que yo sepa, no tengo referencias de ninguno que tenga una simple placa en ninguna pared y ya no digo una estatua, algún busto o monumento, más o menos artístico, que embellezca algún rincón de San Andrés. Sin embargo… ¡alguien a lo largo de los siglos, habrá sido merecedor de un homenaje de esa características!, ¿no? Bueno, por lo que he podido ver en internet, hay una excepción al dar nombre a una calle a D. José Benigno Ramos.        
           En  los próximos escritos quiero, más que homenajear, que también, dar a conocer   un par de famosos, alguno, mundialmente conocidos, que tuvieron alguna relación con nuestro pueblo donde iniciaron o al menos se preparaban para el futuro en nuestro pueblo y sus habitantes los desconocen o no los recuerdan.
         
          Aproximadamente entre los años 1938 hasta el 48, vivió en San Andrés un médico, que después de cursar sus estudios, licenciándose en Medicina General en el Hospital de San Carlos de Madrid, especializándose en Pediatría en cursillos en el Hospital Niño Jesús y San Juan de Dios de Madrid y posteriormente en Barcelona en el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, ya titulado, regresa a Tenerife e inmediatamente se inscribe en el Colegio de Médicos en Mayo de 1936.
          Comienza a ejercer en Fasnia y Arico, pidiendo traslado como médico por oposición de Asistencia Pública Domiciliaria, a San Andrés y Taganana.
           Posiblemente el doctor. D. José Foronda Hernández ya me conocía a mi mucho antes de que yo tuviera edad para saber quién era, pues desde pequeño se encargó de mi salud, sobre todo de mis frecuentes inflamaciones de amígdalas y la salud de mi hermano Andrés y resto de mi familia.
         No sé si ya estaba casado cuando se vino a vivir al pueblo pero, en los años que estuvo allí, su familia estaba formada por su esposa Dña. Lucía Monje Marrero y sus tres hijos, José (Pepito), Jerónimo (Jeromín) y Gonzalito que era de mi edad.
        Vivian en la calle Guillén, en la acera del cine, dos o tres puertas más abajo.
         Junto con mi hermano Andrés, íbamos muchas tardes a la casa a jugar con los tres hermanos. Mientras Andrés, por concordancia de edades, jugaba con Pepito y Jeromín en la azotea a tiro limpio con lo que tenían a mano, en el largo patio de la casa donde se iniciaba la escalera que subía a la azotea, que por seguridad, teníamos vedada, jugábamos Gonzalo y yo.
         Una de aquellas divertidas tardes, los mayores jugaban como siempre en la terraza, cuando oímos que uno de ellos se lamentaba dolorido por un golpe recibido. Asustados por lo que hubiera podido pasar, acudió su madre y nosotros a ver que había sido, resultando que mi hermano, sin querer, le dio un “leñazo” al tirarle algo contundente, a Jeromín, que era un chico fuertote y brutote en sus juegos, como mi hermano, con tan mala suerte, que le produjo una herida en la que tuvo que intervenir su padre.
         De vez en cuando se dejaba caer por casa de los Foronda un hermano de D. José, creo que se llamaba Gonzalo y era el padrino de Gonzalo sobrino. Era un tiarrón atlético con unos fuertes y musculados brazos y no estoy seguro, pero creo hacía boxeo o lucha canaria.
           Recuerdo que tanto a su sobrino como a mí, nos cogía las manos por entre las piernas, con el cuerpo doblado y la cabeza entre sus rodillas y con un fuerte tirón de los brazos, te levantaba del suelo, dando la vuelta, hasta la altura de su pecho. Otras veces nos elevaba con un sola mano en la espalda extendiendo su brazo hasta quedar totalmente estirado por encima de su cabeza o nos tiraba al aire como una pluma para recogerte en su brazos, pálidos por el susto y felices, por lo emocionante y divertido.
          Doña Lucia y mi madre tenían excelentes relaciones y de tanto en tanto, se hacían visitas en las respectivas casas, al margen de los encuentros habituales en las tiendas, la guagua, en misa, etc. aunque ninguna eran amigas de cuchicheos ni novelerías.  Creo recordar que mi madre le hacía vestidos, ya que era buena modista, hacia los vestidos de mis hermanas   y “cosía para la calle” como se decía entonces,
           Algo no podía faltar nunca, año tras año, desde que tuve uso de razón.    Tanto por San José como por Santa Lucía, mi madre preparaba una bandeja, donde, cubierto por una bonita servilleta con bordado canario que hacían mis hermanas, colocaba un hermoso bizcocho con pasas y almendras de la que se encargaba de hacerlos mi hermana Carmen. Según era la festividad del Santo,  iba acompañado por algún obsequio personal para don José, con una bolsa de caramelos variados o algo apropiado para Pepito. Para doña, Lucia en el día de su santo, un frasco de colonia, unos pañuelos bordados, o… lo que se dice “un detalle. “
             En los últimos años de mi estancia, era yo el encargado de llevar el obsequio a la casa. Durante el camino iba repitiendo lo que diría cuando llegara para no olvidarlo ni equivocarme. Una vez ante don José o su esposa, con timidez, balbucía de corrido el mensaje que, previamente, mi madre me había enseñado:-- “De parte de mis padres, le desea feliz día de su santo y que perdone la poquedad”-- coletilla adecuada a la escasez de la época. Doña Lucia agradecía complacida el regalo, me daba un beso y me decía que pasara por la tarde junto con mi hermano, a merendar con los niños, cosa que me encantaba por jugar con ellos, comer bizcocho y más que nada, por oír cantar a Pepito.
            José era el mayor de los tres hermanos y entre ellos habría dos o tres años de diferencia y en aquellos momentos estaría sobre los 13 - 14 años mientras que yo tendría 6 ó 7.  No solo por la edad sino también por carácter y la disciplina que imponía su padre, Pepito era un chico formal y serio, ya iba encarrilado en sus estudios convencionales y en los musicales, pues estudiaba piano y canto. Poseía una bonita y potente voz que su padre, hombre amante  de la música, como el resto de la familia, educaba y cuidaba, ensayando con él acompañándolo al piano. En aquellos años D. José, participó en la creación de una de las corales en Arafo, pueblo de larga y fructífera tradición musical, de donde la familia era originaria o tenía fuertes vínculos con él. Y hasta diría que gracias a este vínculo, la banda que cada año acompañaba la procesión en las fiestas patronales de San Andrés proveniente de Arafo,se debía posiblemente a la intervención de don José Foronda Hernández.                                                      
          Recuerdo que en la primera habitación de la casa, nada más entrar a la izquierda, había colocado un piano de pared. D. José, que tenía un gran coche Ford descapotable que era la envidia del pueblo y más en aquellos tiempos  donde  muy pocos se lo podían permitir. Algunas  tardes, cuando regresaba de sus visitas y consultas médicas, se sentaba al piano, con  Pepito a un lado de pié, le hacía vocalización y ensayaban piezas de canto de óperas y zarzuelas, en aquellos años, desconocidas para mí. Pero desde muy pequeñito, he sentido una fuerte atracción por la música y por fortuna, he tenido buen oído y facilidad para retener melodías y aquellas músicas que ahora escuchaba con  curiosidad pero sin  comprenderla, se fueron sembrando en mi memoria y años más tarde, al oírlas por la radio, germinaron fecundamente cuando las reconocía, con la alegría de algo que me era familiar y me despertaba  el deseo de  disfrutar de sus compases.
          Cuando algunas tardes iba a jugar con Gonzalo coincidiendo que Pepito cantaba, estaba más pendiente de la música que de nuestro juego, el cual hacíamos sin producir mucho ruido para no interferir la clase de canto o piano. Posiblemente el escuchar en la voz  y el piano de los Foronda las bellas  arias y romanzas de óperas y zarzuelas, las melodiosas canciones napolitanas, las dulces y emotivas Ave Maria, etc, etc, dejó grabada para siempre en mi infantil memoria, sentir la emoción e inclinación  hacia la música clásica y operística que tan felices momentos me ha hecho disfrutar, como también, el liberarme y reconfortarme en momentos muy tristes y difíciles de mi vida ayudándome a salir adelante, incluso aliviarme de continuas y eternas noches de insomnios.
          De todas las canciones que Pepito interpretaba, había una que cantaba con frecuencia cuando venia alguna visita o se le solicitaba que cantara algo. Con su ya potente y vibrante voz de tenor juvenil, tras la introducción al piano con gran brío y actitud de su padre, Pepito, con gesto varonil y desafiante cantaba: --- “Fiel espada triunfadora, que ahora brillas en mis manos…”--- la famosa romanza de la Zarzuela ”El Huésped del Sevillano.”¡Me encantaba oírle cantar!... Guardo con verdadero deleite y cariño las canciones que me atan a tantos recuerdos entrañables.
          Don José Foronda y familia eran muy queridos en el pueblo. Durante los años que ejerció su profesión en San Andrés, atendió con dedicación y eficacia, las más de las veces de forma gratuita, a los enfermos del pueblo sin distinción de ninguna clase.
         Un año antes de irme del pueblo, D. José cambió de domicilio a Santa Cruz  porque los hijos se hacían mayores  y había que facilitarles sus estudios y las posibles carreras. Aprovechó la circunstancia al conseguir obtener una plaza en propiedad en la recién creada Seguridad Social
          Fue médico de la Policía Municipal de Santa Cruz de Tenerife y de D. Carlos Arias Navarro, entonces Gobernador Civil de la provincia de Tenerife y posteriormente Alcalde de Madrid y Presidente del Gobierno  de España antes de iniciar   la Transición.
             Falleció en Santa Cruz de Tenerife el 16 de Mayo de 1990 a la edad de 83 años. Descanse en paz tan excelente ser humano.
(Datos biográficos entresacados de “SEMBLANZA” –Autor: D. Carlos Díaz Cejudo)


Don José Foronda Monje   (Pepito) --- Tenor

                  Nace en Santa Cruz de Tenerife. Licenciado en Derecho, realiza sus estudios musicales entre Tenerife y Madrid. Becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, los perfecciona participando en seminarios y cursos, tanto de dirección como de interpretación musical de los diferentes estilos, en Francia, Alemania, Bélgica, Holanda e Italia, incidiendo sobre todo en los Seminarios Europeos de Música Medieval y Renacentista de Brujas, dirigidos por Safford Cape. Coopera durante un tiempo con profesores del Conservatorio de Paris y Milán y también en los Cursos de Santiago de Compostela.
Esto le lleva a abordar un repertorio amplio y muy especializado entre la llamada Música Antigua, el Barroco y el lied en general.      En esta línea, funda e integra diferentes agrupaciones como director o Intérprete tales como: Agrupación Promúsica Antigua de Madrid, Agrupación de Música Antigua, Cuarteto Renacimiento, Cuarteto Tomás Luis de Victoria y los actuales Cuarteto y Octeto Polifónico de Madrid. Miembro fundador y componente del Coro de RTVE, es director de¡ Laboratorio Experimental de Música de Madrid. Ha dirigido la Coral Universitaria Virgen de Loreto y la Agrupación Coral El Madroño, y desde Abril del año 2001 dirige la Capilla Polifónica de la Colegiata de San Isidro de Madrid.
              Fundada en Abril de 2.001 por deseo e impulso del Párroco Don Eduardo Herreros Díaz y la colaboración de Don José Foronda Monje, su Director.
          En el campo de la enseñanza de canto, viene realizando una intensa labor en diversos cursos y seminarios.    
          Como tenor solista ha interpretado sobre todo el repertorio barroco, no dejando por ello de abordar los clásicos, la música actual o de vanguardia, realizando múltiples estrenos y grabaciones bajo la dirección de batutas de alto prestigio.
         Ha realizado gran cantidad de grabaciones discográficas de Polifonía Española así como para Radio Nacional de España y Televisión.





Breve resumen de actividades de José Foronda – Tenor

 













Interpretes:
Isabel Penagos, Inés Rivadeneyra, José Foronda, Gregorio Gil, José Granados, Ramón Alonso y María Teresa Aristu. Cuadro escénico dirigido por Antonio Martelo, con: Rafaela Aparicio, Luis Bellido, Manuel Cebral, Carmen de León y Rafael Castejón. Orquesta y Coro Teatro Apolo, dir.: Odón Alonso
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LA ROSA DEL AZAFRÁN
Intérpretes:

Isabel Penagos
, mezzosoprano (Sagrario)
Vicente Sardinero, barítono (JuanPedro)
María Orán, soprano (Catalina)
Víctor Blanco, tenor (Moniquito)
Gregorio Gil, tenor (Carracuca)
José Foronda, tenor (Pastor)
Carmen Ramírez, soprano (Custodia)
Coro del Teatro Apolo. Director Concertador: Vicente Larrea Orquesta del Teatro Apolo Director: Odón Alonso
coro : Miguel Roa. Maestro
                                                _____________________________
                                             
                                                    M I S E R E R E
1972 lo interpretan el tenor Francisco Ortíz, el barítono Raimundo Torres y el contralto José Foronda.

El MISERERE de 1976 se interpreta el 10 de abril, actuando el tenor John Richards, el bajo Isidoro Gavarí y el contralto José Foronda.

El día 18 de marzo de 1978 se canta el MISERERE, actuando como solistas el tenor David Hulman, el barítono Antonio Lagar y el contralto José Foronda.

El 29 de marzo de 1980,el MISERERE es interpretado por el tenor John Treleaven que, por cierto, lo había cantado años antes con el nombre de John Richards, el barítono Rubén Garcimartín y el contralto José Foronda.
   Durante el mes de abril de 1982 se dan tres audiciones del MISERERE: el día 1 en la Iglesia de San Francisco, en Cádiz; el día 2 en la Colegiata de Jerez de la Frontera y el día 3 en la Catedral de Sevilla. Al año siguiente, las partes solistas fueron interpretadas por del tenor Arthur Davis, el bajo Alfonso Echevarría y el contralto José Foronda.
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El Pais ANDRES RUIZ TARAZONA 04/02/1982 -  Decimonovena temporada de la Opera de Madrid
JARDIN DE ORIENTE Joaquín Turina      23, 25, 27 y 28 de febrero
Homenaje al compositor con motivo de su centenario.
Orquesta Sinfónica de Madrid (Orquesta Arbós) - Coro Titular del Teatro de La Zarzuela  - Ballet Nacional Español
Enrique García Asensio (dm), Juanjo Granda (de), Gregorio Esteban (eg-fig), José Manuel Vázquez (fig), Alberto Lorca (cg), José Perera (dc)María Orán (Galiana), Isabel Rivas (Zaida), Ascensión González (Celinda), Antonio Blancas (Omar), José Foronda (El genio de la fuente), Aurelio Rodríguez del Río (Hassan)                                                                                                                                                                                                                                                 _                                      _________________________________          
68 A B C ESPECTÁCULOS Música MARTES 24- 12- 85 Teatro Real. 21- 12- 1985. Coro de Radiotelevisión Española. Solistas: Angeles Zanetti, soprano; José Foronda, tenor, y Antonio Lagar, barítono. Director: Pascual Ortega. Programa: Villancicos europeos y populares españoles y Carmina Burana de Carl Orff. XX aniversario del Coro de RTVE, con magnífica actuación conmemorativa, conducido en esta ocasión por quien es su actual director titular, Pascual Ortega.
                                                  ______________________________________

Participó Semana de Núsica Religiosa de Cuenca  en los años 1970-71 - 73
62) X Semana de Música Religiosa de Cuenca, Iglesia de San Miguel, Cuenca, 6 de abril de 1971
Obras de Montsalvatge, Esplá y Mompou. Encargos de la Semana de Música Religiosa de Cuenca

Fernando Ruiz Coca, "Nuevo Diario", Madrid, 13-4-1971: "(...) En la antigua, perfectamente acondicionada, Iglesia de San Miguel, sonaron la "Invocaciones" en la voz que madura hermosamente, de Ana Higueras, con un grupo de solistas de la Orquesta Filarmónica, al frente de los cuales estaba, al piano, Elisa Ibáñez, con Enrique García Asensio en el "podium". En la misma velada, el "Salmo 129" " De Profundis", de Oscar Esplá, (...) Ana Higueras, Inés Rivadeneira, José Foronda y Julio Catania, el Coro de la RTVE -preparado por Blacafort- fueron intérpretes fieles, junto a la Filarmónica y García Asensio. (...)"
                                                             Y
                                           ETC.   ETC.  ETC…..
                                                                                    30 Abril 2011

3 comentarios:

  1. Mil gracias por este tributo a la memoria.

    Es un inmenso orgullo para mi, como nieto de 'el medico' y tambien como hijo de 'el cantante' poder leer unas lineas sobre ellos.

    de verdad que muchas gracias y si quieres conocer algo de mi o ponerte en contacto conmigo o mi padre (PEPITO FORONDA para ti , papa para mi y Jose Foronda para la musica) no dudes en hacerlo por medio de mi web

    www.joseforonda.com

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    1. Me ha encantado.
      Mis padres tenian gran amistad con padre Pepe y madre Lucia, pues vivieron en San Andrés en aquella epoca. Mi madre pintó un cuadro de la Virgen de la Cabeza para la Iglesia.Siempre guardaron un gran carño de aquella tierra

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  2. Mi padre, Luis Camargo era en aquella época el teniente de la batería
    Tengo aqui una foto del Ford y otra de la familia Foronda con mi madre Pilar y mi hermano de bebé, pero no se como insertarla para que la pueda ver

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